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El juego y los menores de edad

Los menores de edad tienen prohibido el acceso a los juegos de azar, pero te conviene saber algunas cosas más que pueden ayudar a la prevención de posibles conductas de riesgo.

Las Administraciones Públicas, estatal y autonómicas, regulan las condiciones bajo las que se desarrollan y comercializan los juegos de azar y establecen los mecanismos de verificación de identidad a utilizar con el fin de comprobar la mayoría de edad de los participantes, así como los juegos para los que es precisa esa identificación.  

En el caso del juego online estatal, los operadores te pedirán la fecha de nacimiento para comprobar que eres mayor de 18 años. La identificación se cotejará con la información que proporciona la Dirección General de la Policía con el objetivo de verificar los datos y asegurar esa mayoría de edad. Adicionalmente, los operadores deben informar en su página de inicio de la prohibición de jugar a los menores, utilizando el logotipo que la DGOJ pone a su disposición.

Como medida adicional en la protección del menor, las campañas de publicidad del juego online se rigen por un Código de Conducta que determina los horarios y los medios para no influir negativamente en los menores.

 

Pero, sobre todo, para prevenir posibles conductas de riesgo los que más pueden ayudar a los menores son los padres y tutores. Algunas de estas medidas podrían ser, por ejemplo:

  1. Acompañando a los menores en la navegación por internet como primera medida de formación (ver manuales).
  2. Asegurándose de proteger el ordenador, manteniendo en secreto la contraseña, cerrando la sesión al acabar de jugar, bloqueando ciertas páginas…
  3. Instalando programas de protección de menores o recabando información en sitios como:
  4. No facilitando medios de identificación de adultos que puedan ser motivo de suplantación de identidad.
  5. Recabando ayuda de profesores y tutores (por ejem. Guia FEJARASAJER).
  6. En definitiva, unos padres concienciados con los riesgos asociados al juego problemático son el primer paso para evitar que los menores comiencen a jugar.

Algunas señales que pueden indicar que existen problemas con el juego son las siguientes:

  1. Aumenta el gasto de dinero de forma injustificada.
  2. Desaparece dinero o bienes del hogar.
  3. Se intenta evitar cualquier tipo de control económico.
  4. Aumentan las mentiras y engaños para esconder el tiempo de juego.
  5. Abandono de amigos y actividades sociales habituales.
  6. Síntomas de ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, insomnio o cambios de humor.
  7. Las relaciones familiares se tensan y pueden llegar a deteriorarse.